DEICIDE: El odio a Dios convertido en death metal

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En el universo del death metal, pocas bandas han causado tanto pánico moral y censura como DEICIDE. Fundada en 1987 en Florida por el bajista y vocalista Glen Benton, la banda no solo se caracterizó por su brutalidad sonora, sino por un odio real y abierto hacia el cristianismo.
Deicide no fue solo provocación: fue una declaración de guerra ideológica, con una intensidad que ni el black metal escandinavo había visto en ese momento.


“Deicide” significa literalmente «matar a Dios», y Glen Benton lo tomó como misión personal. Se autoproclamó satanista, se quemó una cruz invertida en la frente, y declaró en entrevistas que se suicidaría a los 33 años “como Jesucristo, pero al revés”.
No cumplió su promesa (tiene más de 50 años), pero la marca quedó.

“No somos actores. No es actuación. Esto es auténtico odio.” — Glen Benton


Deicide representa el death metal más directo y agresivo: guitarras veloces, blast beats implacables y voces demoníacas, usando efectos dobles que hacían que Benton pareciera poseído.

Su estilo fue base para el desarrollo del death metal satánico y anticristiano, influenciando a decenas de bandas desde América Latina hasta Escandinavia.


Canciones como «Sacrificial Suicide», «Dead by Dawn», «Kill the Christian» o «Bible Basher» no necesitan mucha interpretación.


En los años 90, Deicide fue prohibido en múltiples países (Alemania, Chile, Grecia) y enfrentó protestas religiosas en Estados Unidos. Benton fue el blanco de campañas conservadoras y grupos cristianos.
En 1992, una iglesia fue quemada tras un concierto en Suecia, y aunque la banda no estuvo directamente implicada, el incidente reforzó su reputación infernal.


  • Deicide (1990) – Debut que marcó el death metal con fuego.
  • Legion (1992) – Técnico, oscuro, infernal.
  • Once Upon the Cross (1995) – Con una autopsia de Cristo en la portada.
  • Serpents of the Light (1997) – Más directo, pero igual de blasfemo.
  • Scars of the Crucifix (2004) – Uno de sus discos más maduros y sólidos.
  • Overtures of Blasphemy (2018) – El último hasta ahora, más melódico pero igual de agresivo.

Deicide sigue activo, con Glen Benton al frente y una nueva generación de fans. Aunque ya no generan tanto escándalo como antes, su mensaje no ha cambiado: la guerra contra el cristianismo sigue viva.


En una escena llena de bandas que usan el satanismo como espectáculo, Deicide lo convirtió en ideología. Fueron reales, incómodos y peligrosos. En muchos sentidos, ellos no solo ayudaron a definir el death metal: ayudaron a hacer del metal extremo un arma de provocación filosófica.

Escuchar Deicide no es entretenimiento. Es exponerte al infierno sin filtros.